SOBRE MI
Cuando era chico, uno de los objetos más preciados y cuidados por todos era la reflex Olimpus de mi padre. Guardada en su estuche, siempre lejos del alcance de mis manos y de las de mis hermanos. Allí, cerquita de ella, unas revistas de fotografía; con ellas empecé a aprender.
Pero las pasiones tienen sus ciclos, y pueden permanecer dormidas por muchos tiempo, para retornar con un nuevo impulso. Volví a encontrarme con la fotografía, después de muchos años, gracias a un sacerdote amigo. La vida me habia llevado por los caminos de la filosofía, la psicología, la educación, el cuidado de la naturaleza... Y sin quererlo, esas experiencias enriquecieron mi mirada. Y ahora había más cosas que contar; lo demás fue sólo entender la luz y aprender la técnica.
Hoy se encuentran en mi, como en un crisol, esas miradas, algunas propias y muchas otras prestadas. De eso hablo en mis fotos. Esas son las cosas que quiero contarte.
